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Robots, el inicio de la robótica educativa

Robots, el inicio de la robótica educativa

Las ventajas de fomentar la robótica educativa

Niña aprendiendo robótica en el aula.

¡Los robots y la robótica educativa como concepto no son algo precisamente del siglo XXI! Para encontrar el origen de este concepto tenemos que remontarnos cerca de cien años al pasado, y no exclusivamente a los laboratorios científicos o fábricas industriales, sino a los teatros.

Karel Capek, un autor checo, fue el primero en hacer referencia a esta palabra en una de sus obras, usando el vocablo “robota” que en su idioma hace referencia a los trabajos forzados; en su obra Capek la usaba para indicar la presencia de máquinas semejantes a los humanos y que eran usadas como mano de obra barata.

A lo largo del tiempo ha sido la ciencia ficción, a través de la literatura y el cine, las encargadas de avanzar este concepto, al punto de crear normas y pensar en posibles futuros donde este tipo de máquinas convivan con nosotros.

Si bien las predicciones no se han cumplido bajo lo planteado, lo cierto es que en la actualidad los robots abundan entre nosotros, quizá no en las formas avanzadas que se pronosticaban, pero si apoyándonos en diferentes trabajos, sobre todo en una fundamental: la educación.


La robótica educativa

Fue en los 80´s cuando los robots empezaron hacerse camino en la educación, de la mano de Seymour Papert (científico computacional y educador) y el primer lenguaje de programación creado para la robótica educativa: LOGO.

Este lenguaje, utilizaba comandos simples con palabras cotidianas, para enviar instrucciones que permitían mover una pequeña tortuga en pantalla; el concepto evolucionó y Papert trabajó en el desarrollo de una tortuga física, que llevo al mundo real la aplicación de este lenguaje atrayendo la atención de niños y niñas al aprendizaje de la informática y la computación.

Desde entonces, los robots educativos han estado evolucionando, y diferentes compañías de juguetes y materiales educativos, les han apostado a sus propias versiones de estas máquinas para el aprendizaje.

Pero ¿Cómo aporta un robot a los procesos de aprendizaje?


Resolver problemas a pequeña escala, para afrontar los desafíos del mañana

Pensemos por un momento en los problemas matemáticos a los que nos enfrentamos en la escuela: una situación con ciertos datos numéricos por identificar, que tras un análisis se deben transformar por medio de una operación que nos lleva a un resultado único que resuelve el problema.

Manzanas, peras, vacas y objetos varios, son empleados como referencia para problemas que en su mayoría resultan abstractos o poco cercanos a la realidad, pero constituyen un aprendizaje fundamental para un infante.

Al igual que en un problema matemático, resolver un desafío en el que se requiere la programación de un robot, implica procesos mentales para obtener una respuesta.

La presencia física de un robot a través del cual se refleja el resultado, denota un primer potencial de la aplicación de este tipo de dispositivos cuando se compara con la forma de resolver problemas en otras áreas del saber: la aplicabilidad es inmediata.

Si además a esos desafíos le sumamos la posibilidad de analizar situaciones del contexto que requieren un estudio del impacto, de incluir una solución tecnológica, estamos frente a una herramienta que transversaliza los aprendizajes en la escuela, incluyendo conocimientos y destrezas de diferentes áreas.

El potencial que tiene la robótica y en general la robótica educativa, a través de la resolución de problemas, permite generar modelos didácticos realmente multidisciplinares, lo que diversifica los aprendizajes.

Aprender con robots, no solo permite aprender robótica, implica el desarrollo de habilidades y destrezas de muchas áreas del saber.

Robótica y creatividad

Pensar creativamente ha sido una de las habilidades más demandadas en diferentes campos laborales: alguien que tenga la capacidad de reinterpretar un mismo problema para postular diversas soluciones, se convierte en un participante clave de cualquier proyecto.

Resolver un problema de la robótica educativa, no tiene por qué implicar una única respuesta.

Cuando planteamos a nuestros niños un desafío tecnológico, pueden ser diversas las soluciones, por ejemplo, el código que programa a un robot para recorrer un laberinto puede tener diversos órdenes en sus comandos, ser extensos o cortos, existirán soluciones más eficientes, pero no únicas.

Dejar que nuestros niños naveguen por todas esas posibilidades, potencia esta habilidad creativa de manera magistral, sumando a esto la opción de que un robot le muestre en vivo la aplicabilidad, le permitirá a nuestros niños y niñas entrar en procesos de ensayo y error, que los llevará a análisis creativos más complejos.


Pensamiento computacional

El mismo Papert, padre de la robótica educativa, expone que, así como nuestros niños desarrollan habilidades de pensamiento alrededor de lo matemático, el lenguaje, lo corporal y otras dimensiones, lo pueden hacer con procesos ligados a la solución de problemas computacionales.

Es así como plantea las habilidades de pensamiento computacional, procesos cognitivos que implican analizar, abstraer y clasificar información, que luego será organizada por una persona para proponer una solución eficaz y eficiente a un problema.

Si bien estas habilidades están relacionadas con procesos en los que las personas interactuamos o resolvemos problemas aplicando sistemas tecnológicos como un robot, son habilidades que le permitirán a nuestros niños y niñas desenvolverse en otros ámbitos de la vida.

¡Transitar hacia una educación más diversificada, integrando diversas áreas del saber y procesos mentales que prepararán a nuestros niños y niñas para el futuro, está a un robot de distancia!

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